Un homenaje silencioso en hilo y color
Hay historias que viven en cada hebra. Esta comienza hace quince años en un pequeño jardín, cuando dos plantas de amapola turca encontraron un nuevo hogar: un regalo de cumpleaños que nadie imaginó que algún día reposaría en vuestras manos.
"La historia comienza hace 15 años, cuando me regalaron dos plantas de amapola turca por mi cumpleaños. Florecieron de un rojo brillante y se multiplicaron."
Quien conoce la amapola solo como una belleza pasajera quizá no entienda la paciente espera que cada año llena el jardín en mayo. La espera del momento en que la seda arrugada brota de las cápsulas florales. Un milagro en cámara lenta.
Después de algunos años sucedió: los hijos de los padres amapola se mostraron en un juego de colores que nadie había previsto. Ya no solo el rojo familiar, sino de repente: rosa delicado, magenta profundo y violeta aterciopelado.
Qué magia.
La transformación
Quien se encuentra ante un campo de amapolas experimenta el color en su forma más pura. Pero nuestra tintorera vive algo más: se vuelve parte de esa magia cuando mira dentro de las flores que solo duran unos pocos días y sin embargo despliegan una belleza completa.
"Cuando miro dentro de la amapola, me vuelvo parte de su magia en rojo, rosa, magenta y violeta."
Esta conexión —entre persona, planta y color— no es una cadena de producción. Es un diálogo entre una artista y lo que la naturaleza le ha confiado. Un encuentro que ahora vive en cada madeja de nuestra edición de mayo.
La madeja de mayo
La lana para calcetines que ahora tenéis en las manos es más que hilo teñido. Es un homenaje a los "padres amapola" y a sus sorprendentes hijos. Lleva la historia de un jardín, la paciencia de los años, la sorpresa de los matices inesperados.
Cada madeja es un pequeño fragmento de esa historia. Parte de esos momentos silenciosos en mayo, cuando las flores se abren y el mundo se tiñe por un breve tiempo de rojo, rosa, magenta y violeta.
Esta edición limitada es más que un producto: es un diálogo creativo entre una artista y su jardín. En Bonifaktur creemos en este tipo de conexión: entre manos y corazones, entre colores y sentimientos, entre lo que crece y lo que creamos.
Donde cada punto es una decisión por la belleza.




🌊 SAWA – La fuerza silenciosa del movimiento
A veces la vida zigzaguea