Katia lleva en sí el valor de una mujer extraordinaria. Pepita abrió su propia tienda de lanas en plena Guerra Civil Española, una mujer fuerte que estaba adelantada a su tiempo y que luchó por sus sueños incluso en los momentos más difíciles. Convenció a su esposo Ramón para fundar una empresa de hilos que sus hijos hicieron crecer a pesar de grandes desafíos. Hoy, nietos y nietas continúan el legado familiar en tercera generación y han convertido a Katia en una de las marcas de labores más queridas de Europa.
Desde Barcelona, sus hilos llegan hoy a más de 50 países, no como una conquista, sino como una invitación a una comunidad mundial de amantes de las labores. Katia entiende que tejer, hacer ganchillo y coser son más que pasatiempos, son bienestar para el cuerpo y la mente. Por eso apoyan proyectos en escuelas, residencias de ancianos y hospitales, y trabajan por un futuro más sostenible con hilos certificados y embalajes sin plástico. En 70 años, la perseverancia de Pepita se ha convertido en una promesa internacional: que la creatividad nos mantiene vivos y lo hecho a mano hace el mundo un poco más bello. Katia es 100% TÚ – y 100% corazón.






















